La palabra "pobre" en la lengua quechua. Santiago Durante

Fuente: 26/09/2022
La palabra

Compartimos fragmentos del trabajo que presentó Santiago en su columna revuelta.

En un interesante trabajo realizado por Jorge Santos, Mario Mejía Huamán y Santiago Durante, se propone un diálogo intercultural entre conceptos de dos lenguas y dos culturas. Partiendo de la dificultad de traducir la palabra del español ‘pobre’ a la lengua quechua por no tener esta un concepto de significado similar, se analiza su traducción impropia como ‘wakcha’ que significa originalmente ‘huérfano’. La hipótesis planteada sugiere que la diferencia y dificultad de traducción revela algunas claves que ayudan a comprender la cosmovisión implícita en la cultura y lengua andina, así como la propia cultura y cosmovisión implícita en las sociedades latinoamericanas contemporáneas.

¿Cómo traducir wakcha/qhapaq?

La palabra que más se aproxima y como comúnmente se traduce ‘pobre’ actualmente y a partir de la traducción a una lengua occidental del quechua es ‘wakcha’. Es interesante observar similitudes y diferencias entre estos conceptos, entre su función social y la forma en que se relacionan con otros conceptos en la cada cosmovisión. Estas divergencias expresan mucho más que una cuestión técnica de traducción, muestran diferencias culturales que son difíciles de percibir si no se abordan con atención, es fácil reducir todo a la propia perspectiva olvidando que hablamos de elementos que componen diferentes formas de concebir el mundo.

Comencemos con la definición de pobre en la lengua española, si bien el significado de las palabras es un tema filosóficamente complejo, vamos a remitirnos a dos fuentes simples y accesibles: la primera y más obvia es la definición de ‘pobre’ dada por la real academia española. La segunda es una definición sociológica y más precisa, es decir, nos referiremos a lo que se entiende como pobre en las estadísticas estatales.

La RAE (2019) define pobre como “necesitado, que no tiene lo necesario para vivir”. Es una definición que en general los hablantes de español estaríamos de acuerdo. Sin embargo, podrían existir diferencias respecto de lo cada uno considera lo ‘necesario’ para vivir dependiendo el país en que vivamos, la clase social o incluso el género al que perezcamos. Toda definición depende de la definición de otras palabras por lo que también es necesario precisar su sentido: esto puede convertir a la definición en un proceso infinito. Necesitamos delimitar este concepto sin caer en una regresión al infinito.

Una buena estrategia es recurrir a cómo define pobreza los organismos estatales que la miden. En este caso, las necesidades que se miden para definir quién es pobre y quien no, tienen que ver con sus condiciones materiales. Una de las mediciones recurre a elementos cuantitativos estrictamente, es decir, si el ingreso es igual o superior a un número que representa una cantidad de dinero y de capacidad de comprar bienes no se es pobre, si se está por debajo de la línea o límite de ingreso se es pobre. En el caso de la  medición multidimensional, además del nivel de ingresos se tienen en cuenta aspectos cualitativos en el sentido de que, no son necesaria y estrictamente mensurables con cantidades, pero se refieren a condiciones materiales para reproducir la vida: condiciones de vivienda, acceso al agua potable, cloacas, espacio, etc.

Pobre se define entonces por el acceso o no a ciertos bienes materiales. Una persona es pobre, si no tiene acceso a ciertos bienes, a través de sus ingresos o de la posesión de estos. Su antónimo ‘rico’ es definido, en consecuencia, por el que tiene un alto nivel de ingresos o un acceso amplio respecto de la posesión de los bienes necesarios para reproducir la vida. La RAE (2019) lo define como: “Adinerado, hacendado, acaudalado”.

Ser ‘wakcha’ o ‘qhapaq’ en lengua quechua

Abordaremos entonces los equivalentes homeomórfico de ‘pobre’ o ‘rico’ en la lengua quechua.

Wakcha, es un término con el que se suele traducir la palabra ‘pobre’ en quechua. Sin embargo, su significado en su contexto original es distinto: huérfano, sin padres, sin familia nuclear, sin parientes, sin amigos, en definitiva, sin relaciones familiarescomunitarias que lo sostengan. Es decir, si bien es la palabra más cercana, la significación varía tanto que es posible sostener que no existe la palabra ‘pobre’ tal y como la definimos en el apartado anterior.

La idea de equivalencia homeomórfica puede ayudarnos a salir de esta aparente paradoja: si bien conceptualmente las diferencias son notorias, funcionalmente, es decir, con relación al rol que cumple el concepto en el sistema cultural y en la correspondiente cosmovisión, son similares. Esto nos mostrará la diferencia y semejanzas entre los conceptos seleccionados, pero también, lo que será más interesante, nos mostrará diferencias entre los sistemas conceptuales y, consecuentemente, entre los sistemas socioculturales a los que estos conceptos hacen referencia. 

El concepto señalado no se refiere al niño que ha quedado sin familia nuclear, hay otras circunstancias a que el término se aplica. Pongamos otro ejemplo: alguien que no pertenece a un pueblo o comunidad de la sierra peruana y que migra hacia allí, si no tienen alguna de las relaciones típicas del parentesco andino es considerado wakcha. El inmigrante no puede servirse, por ejemplo, de las formas de trabajo de las comunidades andinas que se basan en la reciprocidad comunitaria pues todavía no es parte de la comunidad, es similar a un huérfano, aunque tampoco coincide con el significado de ese término en español.

Recordemos algunas de las principales formas de trabajo en las comunidades tradicionales de los Andes. Por invitación o mink’a, donde el invitado no recibe remuneración, pero, es excelentemente tratado por el dueño de casa o del campo. Señalamos el contexto y su significado originales porque actualmente se traduce indistintamente como huérfano o pobre pero justamente por la necesidad de traducir conceptos al español y viceversa. 

La no existencia de remuneración se basa en la confianza en la reciprocidad comunitaria, el que pertenece a la comunidad andina o ayllu cuenta con los recursos de la mink’ao el ayni, y tiene el derecho a recibirlo y el compromiso de realizarlo. Asimismo, existe otra forma de trabajo comunitario el wayka, que puede ser traducido como la lucha colectiva contra la dificultad, por ejemplo, los trabajos para resolver los problemas comunales, como la reparación de un puente, de un camino, o responder a otra necesidad del grupo. Esta forma de trabajo puede ser utilizada a favor de los wakcha, como ayuda comunitaria para huérfanos o inmigrantes también como una forma de integrarlos paulatinamente al tejido de las relaciones comunitarias.

El inmigrante wakcha no está inserto en esa red de reciprocidad comunitaria que tradicionalmente en los Andes constituye la red sobre la que se reproduce la vida. Eso lo hace ‘pobre’, carece de los recursos comunitarios que esa organización social permite para reproducir la vida. No hay referencia a la posesión de bienes o nivel de ingresos sino a la de determinado tipo de relaciones.

Abordemos el término antónimo de wakcha:qhapaq. Qhapaq es quien tiene muchos hijos, hijas, parientes, amigos (entendidos como comadres y compadres, más que la mera amistad tal como lo entendemos en occidente). Es el equivalente homeomórfico de ‘rico’ en tanto antónimo de ‘pobre’ y es como suele traducirse al español. Tener muchos hijos e hijas, significa en ese contexto ser apreciado y ser, por ejemplo, invitados preferidos para los trabajos, toda vez que se cuentan con más brazos para las labores. Consecuentemente, la respuesta a sus necesidades de reciprocidad también que serán muy bien respondidas. Esta en la situación opuesta o antónima a wakcha. 

El término qhapaq significa también poderoso, esto es tener capacidad de gobierno y de administración, esta capacidad rebasa el ámbito familiar o de relaciones personales y pasa al plano social. Así tenemos que el primer inca mítico, se llamaba Manco Qhapaq, y entre sus sucesores tenemos a Mayta Qhapaq, Qhapaq Yupanki, y Wayana Qhapaq. Los gobernantes o administradores incas de menor nivel en los andes se llamaban qhapaqkuna que podría traducirse como persona con capacidad de gobierno y administración.

A través de un diálogo intercultural e interdisciplinar, se realizó una interpretación de la dificultad de traducción de las palabras ‘pobre’ y ‘rico’ a la lengua quechua, se mostró que tal como entendemos esos conceptos en la concepción occidental, no existen equivalentes en la lengua y en la cosmovisión andina. Existen si las traducciones habituales de ‘wakcha’ y ‘qhapaq’, pero quedó en evidencia que los significados de estos términos son realmente diferentes. Wakcha tiene un sentido más cercano a huérfano en español, aunque no completamente emulable. Qhapaq por su parte puede significar abundancia de relaciones significativas o capacidad de gobierno, sentidos ausentes en los significados de nuestra idea de ‘rico’.

Sin embargo, existen ciertas analogías o equivalencias homeomórficas entre estos conceptos que habilitan la traducción, siempre que se tenga en cuenta los diferentes sistemas conceptuales y sociales en el que las palabras se insertan. Las similitudes y diferencias de significado y de funciones de los términos, hablan mucho más de una diferencia de cosmovisión que de una mera dificultad de traducción. Subyace una diferente concepción del mundo que sostiene las diferentes ideas y conceptos. El esfuerzo por comprender el significado de los términos seleccionados y la posibilidad de traducción mutua, implican cierto esfuerzo de tránsito hacia la cosmovisión implícita en otra lengua y otra cultura, y consecuentemente brinda una perspectiva crítica para la cultura propia, es decir nos pone propiamente en el camino de la reflexión intercultural.

Transitar el territorio desconocido de otra lengua y cultura desprendidos en parte de nuestra protección conceptual-cultural, de nuestras armaduras y ropajes intelectuales, implica cierto riesgo y cierta aventura. Pero creemos que vale la pena en tanto este tránsito además de ser un acercamiento respetuoso a otras configuraciones culturales, brinda perspectivas novedosas y críticas a fin de pensar la propia.

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*Jorge Santos: Abogado, Licenciado y doctor en Filosofía UBA. Investigador posdoctoral (CONICET) Universidad Nacional de Hurlingham (UNaHur), Villa Tesei, Argentina. Postdoctor en Educación por Unochapecó,

Santa Catarina, Brasil. Profesor en la Maestría de Estudios Culturales de América Latina (MECAL), Facultad de Filosofía y Letras UBA. 

*Mario Mejía Huamán: Quechua hablante del runasimi inka; quechuólogo. Miembro de la Academia Mayor de Quechua. Doctor en Educación y en Filosofía por Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco y por la Universidad

Nacional Mayor de San Marcos respectivamente. Miembro de la Sociedad Peruana de Filosofía y del Grupo de Investigación Tlamatinime sobre Ontología Latinoamericana (GITOL), Universidad Santo Tomás de

Bogotá. Profesor Principal de la Universidad Ricardo Palma, Lima, Perú.

*Santiago Durante: Doctor y Profesor en Letras UBA. Investigador postdoctoral (CONICET) en Letras UBA con un proyecto de documentación y descripción de la lengua ayoreo, familia zamuco. Docente adjunto de la asignatura

Cultura y Literatura de los Pueblos Originarios de América, en la Universidad Nacional de Hurlingham (UNaHur), Villa Tesei, Argentina. 

 

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